" LA IGNORANCIA MATA".
Procure estar informado y tener una mente critica.

martes, 7 de mayo de 2013

¿Qué es la enfermedad?



La enfermedad no es lo contrario a la salud, es en cambio una reacción correcta del organismo ante una situación anormal. Es a la vez protesta y aviso de nuestro cuerpo a nuestra consciencia mental. Al aparecer una situación anormal el cuerpo modifica sus funciones normales para contrarrestar los daños que se puedan originar en esa nueva situación (aumenta la temperatura, rechaza los alimentos para que la energía actúe en la curación o se defiende de una ingestión de sustancias tóxicas (vómitos), acelera el tránsito intestinal para expulsar las sustancias tóxicas ingeridas y no eliminadas por los vómitos. Con frecuencia  aparece el dolor para avisarnos de que algo no va bien).
Otras veces las mismas reacciones aparecen cuando hay un desequilibrio o crisis psicológica. Con el exacto conocimiento que da la intuición, de la unidad que suponen el cuerpo y la mente, las frases populares indican que las crisis corporales son con frecuencia una reacción a una situación conflictiva emocional, psicológica y social : no me dejas respirar, me da vértigo, enseñó los dientes, me lo he tragado, tengo un nudo en la garganta, qué desahogo, coger las cosas a pecho, qué hígados tienes, tengo un nudo en el estómago, has echado hasta la bilis, me remueve las tripas, me tiemblan las piernas (de miedo), te cagas de miedo,...Ante estas situaciones conflictivas el cuerpo responde con crisis corporales en un intento de dar salida y descargar las crisis emocionales y psicológicas. Como dicen los higienistas, las crisis son reacciones correctas del cuerpo ante la pérdida de equilibrio consigo mismo y con el entorno; el cuerpo no se suicida. La inteligencia de los pocos centímetros de cerebro - hasta en el más cabezón no puede ni deben dominar al metro y pico de inteligencia de nuestro cuerpo.          

Además no podemos olvidar que las condiciones sociales actuales, el mal reparto de las riquezas del planeta, la explotación económica, las guerras y el hambre originan grandes y graves enfermedades y también la muerte antes de tiempo. Pero eso a veces nos suena lejos de darnos cuenta que nuestro derroche y exceso de consumo repercute en todos los demás seres humanos. Lo que se gasta por un lado escasea  por el otro, igual que en nuestro cuerpo.

La contaminación del planeta, - tierra, agua y  aire - son otros factores que cusan enfermedades, porque somos parte de esa Naturaleza, al igual que ella está en nosotros. El ser humano de este siglo ha sido y es el único ser vivo del planeta que produce sustancias que a la tierra le cuesta o no puede descomponer, asimilar o como ahora decimos reciclar.

Todos los síntomas de la enfermedad son una modificación del ritmo del cuerpo a veces aumentan los latidos del corazón y otras veces descienden, aumenta la presión de la sangre o tensión sanguínea o a veces baja; aumenta o disminuye la temperatura corporal; aumenta la velocidad de tránsito intestinal (diarrea) o se ralentiza (estreñimiento); aumenta o disminuye la formación y eliminación de la orina; aumenta o disminuye la respiración (respiración agitada o asma); aumenta el peso (obesidad) o disminuye (delgadez), aumenta la sensación de sueño o disminuye (insomnio), aumenta el ánimo en exceso( euforia) o disminuye (depresión),... Dichos síntomas indican o un aumento o un descenso de las funciones normales. Excepto uno, el dolor, que indica la aparición de sensibilidad en una zona que de normal no es sensible. Esa aparición de la sensibilidad en una zona normalmente no “sentida”, es uno de los mecanismos que tiene el cuerpo para aumentar la consciencia y que nos empuja hacia un cambio en los hábitos de vida. El dolor nos “empuja” a cambiar. Desgraciadamente silenciamos la protesta del cuerpo con medicamentos para eliminar el dolor. Mientras tanto, la persona continúa viviendo de la misma manera, pero ya no “siente ni padece”, escapando así a la consciencia el lento pero seguro deterioro de su cuerpo.

Eliminamos o desconectamos el timbre de alarma y la enfermedad avanza fuera de nuestra consciencia, hasta que ya es irreversible y aparece un dolor mayor, resistente a cualquier analgésico, o la muerte, estado en el cual el dolor físico “cesa” totalmente.

La enfermedad aguda, a la que los higienistas llamamos “crisis de desintoxicación o regeneración”, es una respuesta del cuerpo ante un pérdida de equilibrio, emocional, psicológica, además de algo a la que va unidas estas dos, la perdida de equilibrio social, tan frecuente en nuestros días. Intentamos tratarla (mal-tratarla) con unos parches llamados medicamentos o drogas. La persona en esta situación no se plantea la forma de vida individual ni social y sigue “tirando”, tirando su salud, mientras se despista en echar las culpas a los microbios, a la edad, al clima, a la herencia, a Dios lo ha querido, a la mala suerte,...según el momento o las modas, sin plantearse que puede hacer mucho por mejorar su salud y un poco por mejorar la salud social de los que le rodean. Pero muy pocos pueden hacer mucho.

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