En los últimos cuatro años, en EEUU han encarcelado a un millón de
inmigrantes en instalaciones peligrosas de detención del sistema
penitenciario privado financiado por los contribuyentes. Allí abusaron
de niños, violaron mujeres y dejaron morir hombres por falta de atención
médica básica. En su campaña, el gobernador de Arizona, Jan Berger,
recibió un sustancial financiamiento electoral de Corrections
Corporation of América (CCA) y el Grupo GEO, que son las dos más grandes
corporaciones que diseñan, construyen, gestionan y operan prisiones.