La Troika ha decretado una censura total en los medios de comunicación europeos sobre la situación de verdadera emergencia humanitaria hacia la que se encamina el pueblo griego bajo su intervención y saqueo. Mientras el paro, la pobreza y el hambre se
extienden, las clases populares griegas están protagonizando un auténtico estallido de luchas y resistencia social que sólo encuentran como respuesta la brutal represión del gobierno y los ataques del partido nazi Amanecer Dorado.
La noticia saltaba a través de las redes sociales, porque ni un solo medio de comunicación europeo se ha hecho eco de ella. Amnistía Internacional ha denunciado en Bruselas a la policía, al ministerio del Interior y al gobierno griego entero por la tortura a cuatro anarquistas –a los que no permitieron ni contactar ni ser representados por sus abogados– acusados de robar bancos, dinero que luego repartían a la gente en las puertas de los mercados. Amnistía Internacional supo del hecho gracias a la confesión del funcionario de policía encargado de retocar con Photoshop las fotografías de los cuatro arrestados, dos de los cuales se recuperan en el hospital de graves lesiones. Es sólo la punta del iceberg del estallido social que vive Grecia.
Los asaltos a los supermercados se multiplican Pero sus autores no son bandidos armados sino gente furiosa y hambrienta que, sin empuñar siquiera un arma, cuentan con la complicidad de los empleados para que cojan lo que necesitan.