La naturaleza brinda verdaderos agentes terapéuticos.
En un país como el nuestro, es fácil gozar de unos días de salud junto al mar.
Podríamos pensar que el mar es un recurso curativo reciente porque lo
asociamos con la época esplendorosa de los balnearios de finales del
siglo XIX y principios del XX, pero lo cierto es que se conoce desde la
Antigüedad. Se atribuye a Platón la frase “Lava el mar las dolencias de
los hombres”, expresada después de someterse a baños para recuperarse de
unas dolencias por recomendación de médicos egipcios. También fenicios,
griegos y romanos conocían su poder salutífero.
En 1869, el médico francés Joseph La Bonardière le pone nombre a este
nuevo método curativo: talasoterapia, un neologismo creado a partir de
la palabra “thalassa”, que significa mar, y “therapeía”, tratamiento.