
Si recordáis, hace cosa de un año y pico os anticipé que Chipre era
el lugar de ruptura del choque de civilizaciones
islam-cristianismo-mundo ortodoxo: ¿os acordáis de que encontraron un
yacimiento de gas por el cual disputaban Grecia, Turquía y Siria? Sí,
¿verdad?
También os comenté que Grecia, de religión ortodoxa, era muy posible
que, si la UE la seguía chantajeando, acabara en los brazos de su
“hermana de religión”, Rusia. Y que le podría seguir Bulgaria, Hungría,
las repúblicas bálticas y, prácticamente todos los países que fueron de
la esfera “soviética”.
La renuncia del parlamento chipriota al “rescate” de la UE (eufemismo para no llamarlo “chantaje” o “saqueo”) y
su decidido acercamiento a Rusia,
marca un cambio de polaridad en Europa, de Alemania como director a
Rusia como poder económico. En todo el Mediterráneo español se está
viendo como los rusos están comprando viviendas y, por el mundo,
percibes claramente su alto poder adquisitivo actualmente.