El avance tecnológico puede volverse contra su creador de maneras insospechadas. Lejos de ser una mera invención del imaginario popular - alimento de películas de ciencia ficción, de la literatura, y de la filosofía-, estudios científicos han señalado recientemente que ciertos adelantos técnicos de la "era de las comunicaciones" tienen efectos nocivos para la salud. Se trata de una energía invisible presente en casi todo lo que hoy es considerado esencial para vivir, como la luz, la electricidad, la TV, el microondas, y el wifi. Es la radiación electromagnética (REM) o "electrosmog".

El ingeniero civil sanitario, Francisco Cobos, miembro de la Comisión de Energía del Centro Argentino de Ingenieros (CAI), estudio sobre el tema los últimos 20 años de su vida. Explicó a Infobae.com que este tipo particular de contaminación se divide en dos tipos de niveles de energías: las ondas ionizantes, que producen una "destrucción cuasi instantánea" del tejido celular humano (rayos X, rayos gamma, etc.), y las ondas no ionizantes, que producen una degradación a mediano plazo. Son estas últimas las que merecen una especial atención.