Hace unas
semanas, la cadena Ser publicaba la siguiente noticia:
Se han
registrado casos en niños nacidos en los meses posteriores a la explosión de la
central nuclear de Fukushima en Japón, en lugares tan dispares como la costa
oeste de Estados Unidos, donde las precipitaciones radioactivas llegaron a
rozar el 211% mas de lo normal. En Japón, los problemas de tiroides
afectan al 44% de los niños nacidos en el 2011. Lo publica el ‘Open Journal of Pediatrics’
La noticia
por supuesto recorrió
rápidamente la red como ya nos tiene habituada cierta propaganda sin
ninguna base en la evidencia científica. Claro que el lector dirá que al fin y
al cabo se trata de una publicación en
una revista académica y no podemos culpar a la prensa por trasladar una
información procedente aparentemente de una fuente fiable, pero y ¿qué tal
contrastar la información consultando a algún experto?


