La lluvia es muy importante, nos suministra el agua que necesitamos para vivir.
Pero la lluvia se está contaminando y
en algunos lugares, en vez de ser ligeramente ácida y hacer bien, es casi tan
ácida como el sabor del limón o del vinagre: es la temida lluvia ácida.
La lluvia ácida se produce cuando
las gotas de agua que forman las nubes, reciben humo y gases tóxicos
contaminantes del aire en las zonas fabriles, estaciones energéticas, de los
gases de vehículos, etc.
Se forman ácidos que se precipitan a
la tierra, en forma de lluvia, nieve o niebla.
Cuando la lluvia ácida se precipita a
tierra es transportada hacia las corrientes de agua, por las aguas
superficiales, acidificando los suelos y fijando elementos como el calcio y el
magnesio que los vegetales necesitan para desarrollarse.


